El sueño infantil es crucial para el desarrollo, y un aspecto que trae de cabeza a muchos padres. Hoy hablaremos de 2 enfoques populares y contrastados, son:
Colecho
El colecho implica que los padres y el bebé duerman juntos. Beneficios:
- Vinculación: Fortalece el lazo emocional.
- Lactancia Nocturna: Facilita las tomas nocturnas.
- Proporciona tranquilidad tanto al bebé como a los padres.
Tomando las debidas precauciones para la seguridad del bebé (riesgo de asfixia), no conlleva mayores riesgos.
Método Estivill
El Método Estivill enseña a los niños a dormir solos en su propia cama mediante intervalos graduados de espera. Beneficios:
- Autonomía: Fomenta la independencia del niño.
Si analizamos a un nivel más profundo, y no nos quedamos en la superficie de ambos métodos.
Encontramos investigaciones sobre el Método Estivill, que ponen de manifiesto los efectos negativos sobre la salud emocional del niño, que arrastrará también en la adolescencia y adultez. Y es que la falta de contacto con sus principales figuras de apego, de inseguridad, sensación de desprotección en los primeros años de vida, van a ser sus primeras experiencias de aprendizaje. De las cuales se extraen nuestros esquemas de cómo es el mundo, de las interacciones y de no escucha de sus necesidades básicas, que afectarán de aquí en adelante a su desarrollo interno (autoestima, autorregulación, …) y social.
Nos decantamos por uno claramente
El Colecho, estimula la creación de una base de apego y vínculo seguro. Que haciendo una visión más macro, nos hace verlo como una práctica más dentro de un estilo parental democrático, que tiene en cuenta las necesidades afectivas, alimentarias, de seguridad y protección desde los primeros meses de vida. Y que son tan cruciales para un pleno desarrollo.
Además un estudio en profundidad, sobre el Método Estivill, dejó de manifiesto que, los niños presentaban el mismo nivel de estrés la primera noche que la última, la única diferencia es que habían “aprendido a no comunicar su angustia”. (Esto me pone los pelos de punta, especialmente porque al bebé no ser un adulto y no poder comunicar lo que le pasa, se obvia algo tan fundamental como es su bienestar, sus necesidades y su angustia. Y que los profesionales enseñemos a los padres a hacer esto,…)
Aunque refiere beneficios en cuanto a la mejora de la calidad del sueño familiar, que fomente la independencia de un recién nacido. Sinceramente me parecen aspectos no realistas, antinaturales, superficiales y fríos. Más centrado en necesidades adultas, y desde una óptica adulta, que basado en las necesidades infantiles. No podemos obviar somos una especie que requiere de mucho más tiempo de aprendizaje que el resto de animales (más instintivos), y eso conlleva establecer más vínculos, lazos de unión, cercanía y dependencia.
No es solo mi opinión.
Distintas investigaciones corroboran los efectos negativos sobre la salud física y emocional del niño (y por consiguiente, del futuro adulto) por la falta de acompañamiento y contacto en el transcurso de sus primeros años de vida, con su principal figura de apego. Lo que se traduce en un impacto negativo sobre su percepción del mundo y sobre cómo explorarlo, su autoconcepto, su autorregulación, expectativas de no respuesta del entorno a sus peticiones y necesidades. Quedando instaurados el miedo, la ansiedad y la no expresión de sus necesidades. Siendo un niño que le cueste más regularse, expresarse y pedir ayuda.
Desatender las necesidades básicas de un niño por sistema, va a tener consecuencias sobre él en ese momento concreto pero también determinan su desarrollo futuro a nivel físico, mental y emocional.
A pesar de que antes de tener hijos y en mis inicios como profesional seguramente hubiera elegido Estivill. En la actualidad siempre me decantaría por el Colecho, especialmente porque ahora que soy madre y que llevo años dedicándome a infancia, me tranquiliza:
– Entender y escuchar las necesidades particulares de cada niño e intentar acompasar las necesidades de los padres.
–Estimular el contacto, la conexión y la unión con nuestros hijos, ya que son factores que además de hacer más llevadera la crianza para los padres, protege a los niños y adolescentes en su desarrollo.
–Evitar sufrimiento innecesario a los peques y culpa a los padres.
–Prevenir problemáticas, para no tener que reparar adultos rotos. De los aspectos que más se tratan con adultos que solicitan terapia, están en un gran porcentaje relacionados con su infancia y lo que allí se forjó (sentándose las bases de su personalidad, y la forma que tienen de percibir, y de relacionarse con el mundo).